miércoles, 17 de agosto de 2011

Tempus fugit

El viernes acabó mi menda mayor el "cole", y compramos el disco que tenían con todas las actividades que han hecho a lo largo del curso. No he conseguido verlo sin emocionarme. A pesar de lo que nos costó la adaptación (meses de llantos), me parece increíble cuánto ha crecido en estos dos años y medio. Cuando nació y lo vi por primera vez pensé que era la cosa más hermosa del mundo, tan perfecto, tan suave, ese olor, esa cara... Dos años después volví a tener esa sensación. Cuando volví a casa del hospital y mi menda mayor llegó a casa del cole, lo vi tan grande... se había convertido en el hermano mayor, y me parecía que, a pesar de sus 2 años era un hombrecito en pequeño. Han pasado 5 meses ya, y ese primer momento en el que vi a mis dos muñecos nacer han sido los dos grandes momentos de mi vida, ni boda, ni conciertos ni nada, la primera vez que ves esa carita arrugada, que trepa por tu barriga hasta tu pecho, que se engancha a tu vida (y a tu teta) esos son los dos momentos que quisiera revivir una y otra vez. Me parece mentira que en Septiembre ya mi menda mayor empiece el cole, y que mi menda pequeño empiece a comer verduras. Me parece increible que dentro de nada ya los veré jugando juntos. Me da una tristeza tremenda pensar que algún día se harán mayores y me mandarán a paseo. Por las noches cuando los veo dormir los abrazo y les doy un beso a cada uno, y es cuando entiendo a mi madre, y me acuerdo de ella, de cuando se acercaba a mi cama y, pensando que estabamos dormidos, nos daba un beso, y nosotros pensabamos ¿a qué tanto beso?, ya sabemos que nos quieres, para eso eres nuestra madre...  Y es que es cierto, que hay cosas que hasta que no eres madre no comprendes, y que hay que disfrutar cada instante, cada milésima de segundo porque ese instante no vuelve, y el primer paso, la primera palabra, el primer instante no se repite jamás

No hay comentarios:

Publicar un comentario