Cuando hace unos años me casé con mi Jefe la vida pintaba de maravilla: haciamos una pareja muy bonita (según decía toda la gente), trabajábamos juntos, no discutíamos, cenábamos fuera muy a menudo y disfrutábamos de la vida. A los dos nos encantaban los niños, y queríamos tenerlos, por supuesto; yo quería 3 y él decía que 2, aunque lo cierto es que quería uno (de esto me entero hace muy poquito, después de nacer el Mendita pequeño). Disfrutamos un par de años del matrimonio antes de animarnos a tener el primer hijo, y cuando por fin lo tuvimos, la vida dio un giro de 180 grados… al menos para mí. Discusiones, peleas, gritos… Una vez incluso llegó a levantarme la mano y (esto es muy fuerte, y nunca ha vuelto a ocurrir, gracias a Dios) llegó a agarrarme del cuello delante del niño con apenas mes y medio de edad. Nunca le he perdonado eso, aunque nunca lo ha vuelto a hacer (tengo claro que, si ocurriera de nuevo, me iba de casa y lo denunciaba), pero lo cierto es que, en mi caso y en casi todos los que conozco, los hombres quieren los hijos para lucirlos como muestra de lo que son capaces de hacer. No comprenden que la llegada de un hijo al mundo cambia completamente la vida. Pasas de vivir para ti a vivir para ti y para él, a levantarte a las tantas de la madrugada para darle de comer, a anteponer sus necesidades a las del resto del mundo… tu vida ya no es tuya, gira alrededor de esa personita menuda que depende completamente de ti. Muchos hombres no entienden eso, y pretenden seguir llevando la misma vida de solteros o de recién casados, dejando toda responsabilidad en manos de la mujer. Y eso en mi caso es un motivo de pelea diario. Según mi Jefe (a la sazón mi marido, claro), es que yo pretendo no trabajar. Según él, las necesidades que requieren dos niños pequeños no son trabajo, no sé qué debe ser. He tenido que coger 2 días más de vacaciones porque una de las abuelas no podía quedarse con los dos niños, y el lunes tengo la reunión del cole del Menda mayor. Pues bien, la única preocupación de mi Jefe es qué dirá su socio… Cuando yo sé que su socio tiene hijos, y sabe perfectamente lo que hay. Estoy harta. Harta de tener que pensar en lo que piensen los demás. Me entra por una oreja y me sale por la otra, vamos, que me la trae bastante floja, pero a mi Jefe no. Tener hijos implica mucho más que dejarlos con alguien que los cuide. Hay que criarlos, reuniones de colegios, problemas de salud, consultas médicas… y según crecen las necesidades son cada vez mayores. ¿Cómo haces entender eso a una persona que no quiere oir? ¿A una persona que viene de una familia desestructurada, pero que siempre dice que no quiere que a sus hijos les pase lo que a él, pero que tampoco pone nada de su parte? ¿cómo hacerse oir?. Es muy difícil. No puedo hablarlo con mi familia, puesto que la postura de ellos es demasiado parcial, y sería decirme que me separe. Tampoco puedo comentarlo con mis amigos, ya que no tengo. Sólo tengo una amiga, con la que lo he hablado, y me comprende, pero me dice lo mismo, que las relaciones de pareja son así muchas veces. Lo que sé es que estoy harta. Harta de pelear a diario. Harta de quedarme sola muchas noches con los niños para que mi Jefe salga al bar a “distraerse”, como si yo estuviera distraida todo el día. Harta de sentirme sola.
jueves, 22 de septiembre de 2011
miércoles, 21 de septiembre de 2011
¿Te puedes enamorar más de una vez?
Hace unos días discutí con una amiga. Ella me decía que sólo puedes enamorarte una vez, y yo no estoy de acuerdo. Cierto es que, como el primer amor no hay ninguno, pero simplemente porque, por lo general, te suele coger muy joven y es de las experiencias más impactantes que tienes en la adolescencia-juventud. Ese ver a la persona que amas, ese cosquilleo en la barriga, esas mariposas en el estómago, ese acostarte pensando en la persona amada, y levantarte pensando en ella... la primera vez te marca mucho. y puede sentirse después varias veces. Lógicamente es mucho más impactante el primer enamoramiento,porque ya, por ser el primero, descubres esa ola de sensaciones, que cuando vuelves a sentir en posteriores ocasiones sabes que es amor. En un post anterior hablé de mi primer amor, aquel chico del instituto con el que no llegué a absolutamente nada, pero al que cada vez que veía por los pasillos, por la calle, en el gimnasio, en las excursiones me hacia sentir un nudo en la boca del estómago y un cosquilleo que me duraba rato y rato. Según mi amiga ese primer enamoramiento no se puede repetir, porque después puedes querer a otras personas, pero no de la misma forma. Es lógico. También uno madura, y así como el primer amor es más repentino, inesperado, ciego y la mayor parte de las veces físico, ya cuando vuelves a enamorarte buscas en esa persona características más profundas. Mi segundo amor fue un poco "virtual". Me enamoré de una voz, de unos gustos, de una persona a la que no veia físicamente (salvo un par de fotos enviadas por mail), sino con la que trataba por teléfono. Pero cada vez que el teléfono sonaba y veía el número, se me ponía en la boca del estómago la misma sensación que con aquel chico del instituto. Cuando la conocí en persona, tuve exactamente la misma sensación que cuando sonaba el teléfono, además de un subidón de adrenalina que me dejó paralizada... Ni para adelante, ni para atrás. No hablamos de nada. Nos saludamos con un beso en la mejilla, pero nos quedamos mirando el uno al otro como unos quinceañeros. Un amigo que estaba con nosotros bromeó:
- Joer, tantas veces que hablan por teléfono al día, y cuando se ven en persona ni se hablan
Y es cierto. Lo cierto es que sobraban las palabras. Y tampoco llegamos a nada. Hemos seguido hablando por teléfono muchas veces, nos hemos visto físicamente un par de veces más, pero se ha convertido en un amor platónico, que sé que nunca alcanzaré, pero siempre estará ahí. Varias veces tuvimos conversaciones de "besugos":
- Oye
- ¿te puedo decir una cosa?
- Sí, claro, dime
- Mmmmmmmm.....
- ¿perdon?
- Nada, nada, mejor no te digo nada
- No hombre, venga, dime
- Mmmmmmmmmmmmmm...
- ¿queeeeeeee...?
- Nada, nada, déjalo
Y así estuvimos un montón de años. Conocí a mi Jefe, y decidimos casarnos, y cuando se lo dije me preguntó:
- ¿Tú lo tienes claro?
- Sí, claro
- ¿Estás segura?
- Que siiiiiiii
- ¿Puedo decirte una cosa?
- Dimeeeeeeeee
- Mmmmmmmmmmmmm... Nada, déjalo
Muchas veces me pregunto qué habría pasado de haber hablado aquella primera vez que nos vimos físicamente las caras. ¿Qué habría ocurrido? Solo Dios lo sabe... Lo que tengo claro es que te puedes enamorar muchas veces, sólo tienes que reconocer las señales.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Volver a empezar... otra vez
Bueno, balance de mi primera semana de régimen: FRACASO TOTAL. Vamos, nada de nada. El primer día genial, el segundo más o menos bien, pero el tercero... a tomar todo por saco. La ansiedad puede conmigo. El tener cosas del Mendita mayor (galletas, golosinas, batidos) no ayuda. Y mi Jefe, directamente, pasa de mi, con lo que esta vez lo voy a tener más que dificil... Tengo que encontrar la forma de motivarme, ya que cada día me siento peor, me cuesta correr detrás de mi Mendita mayor, no, me atrevo a subirme a la báscula, y me miro en el espejo y me dan ganas de llorar. Días como hoy me siento hundida en la mierda, y lo peor de todo, no sé como salir de ella. Otros días me levanto motivada a tope, pero cuando llega la noche siempre surge algo que me hace retroceder. Está claro que me falta algo, motivación, voluntad, y algo más. Volveré a empezar... un día de estos
domingo, 11 de septiembre de 2011
Un poquito de voluntad, por favor
Siempre he sido rellenita, nunca he sido una sílfide, de pequeña me vestía con tallas de jovencita, y de adolescente me vestía con las tallas pequeñas de señora. Siempre he tenido oscilaciones considerables de peso. Pero 2 partos me han dejado el cuerpo para el arrastre. En el primer embarazo subí 20 kg , de los que solté 10 a los pocos días de dar a luz. Peeero de esos 10 que perdí, recuperé 12 por la depre posparto. Justo antes de quedarme embarazada del segundo estaba en 5 kg menos que al dar a luz por primera vez. y en mi segundo embarazo gané sólo 6 kg , y con diabetes gestacional (posiblemente provocada por mi sobrepeso inicial). A los pocos días de dar a luz estaba en 76 kg , 11 kg menos que el último día de embarazo, la noche del parto. Atención, pregunta, ¿cuál era mi peso en cada momento? Parece un problema de esos que nos ponían de pequeños en el cole, una ecuación de primer grado en toda regla. Antes de casarme tenía voluntad para todo, incluido para seguir un régimen estricto (llegué a perder 30 kg en 8 meses, siempre bajo control médico, eso sí). Pero ahora, con un marido y dos niños soy incapaz de aguantar 2 días seguidos, la ansiedad me mata, y el tener galletas y dulces para el Menda mayor me tienta más que las manzanas o las zanahorias El médico me mandó un ansiolítico suave, pero de momento ni aún por esas he logrado controlarme. Tengo que encontrar esa voluntad que he perdido, ha llegado el momento de coger al toro por los cuernos. Posiblemente escriba más a menudo, ya que mientras escribo no como. Una de las técnicas que tengo para evitar las “chucherías” (nubes, galletas, etc) es colgar en el armario donde las tengo guardadas una foto horrorosa mía en la que tengo una cara de pan que tira de espaldas. Hoy me miro al espejo y a la cara de pan tengo que añadirle unas ojeras de vampiro y unas greñas de bruja, o sea, un adefesio en toda regla. Y quiero lograrlo antes de Navidad, para darle en las narices a más de un@, que se va a dar con un canto en los dientes. Y por supuesto, quiero hacerlo por mis dos peques, porque ellos lo valen, y se merecen una madre fantástica. Si alguien me lee y quiere darme algún consejo, estaría muy agradecida, a ver si logro controlar la fuerza de voluntad
lunes, 5 de septiembre de 2011
Harta del “copia y pega”
Tooodos los días. No falla uno. “Si te gusta, pega esto en tu perfil” “copia y pega en el perfil de 10 personas que no quieres perder” “Si odias…” “ si amas…” Vamos a ver, señores:
- Amo a mis hijos
- Amo a mi hermano
- Tengo una madre maravillosa
- Tengo un gran padre
- Odio el futbol (sea Barça, Madrid, Sevilla, Betis o lo que sea)
- Estoy en contra del maltrato animal
- Estoy a favor de que el Papa haya venido a España
- Echo de menos a muchas personas que están en el cielo
- Estoy a favor de casi todas las causas, sea la lucha contra el hambre en Etiopía, la lucha contra el cáncer de mama, la defensa de la infancia…
Pero lo siento, no estoy dispuesta a copiar y pegar un mensaje en mi muro. Así que, señores, por favor, ¡¡¡¡¡dejen de mandarme cadenitas, que no me las voy a colgar!!!!!
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