martes, 14 de agosto de 2012

Conocerse a un@ mism@



En la vida he conocido mucha clase de gente: gente buena, gente no tan buena, delincuentes, gente rara, seria, divertida... un poco de todo. Yo, en mi caso, me considero normal. Conozco mis defectos y mis virtudes. Sé perfectamente cómo soy. Sé que soy egoista, seca con quien no soporto, terca, nerviosa, vaga, y más cosas de las que ahora no me acuerdo. También sé que soy cariñosa con mi gente, una leona con mis hijos, seria cuando hay que serlo y la alegría de la huerta cuando toca, soy ahorradora, y otras cosas que los demás tendrían que decir de mí mejor que yo. Conozco mis defectos mucho mejor que mis virtudes, aunque no para cambiarlos, ya que son parte de mi carácter, y no creo que sea necesario modificar, aunque a veces me vendría bien suavizarlos un poco. Como todas las personas tengo mis secretos confesables e inconfesables, que obviamente no voy a decir aquí, claro, y que morirán conmigo. Soy intuitiva, racional, fiel, empática, observadora, desordenada... Pero soy sincera. El que me conoce como amig@ sabe cómo soy, y reconoce cuando estoy enfadada, y sabe cuando me presentan a alguien si ese alguien me gusta o no, porque se me nota, no lo puedo evitar. Así soy yo, y espero no cambiar, porque a pesar de todo mi personalidad (que aquí del físico no hablo porque es harina de otro costal) me gusta.

jueves, 9 de agosto de 2012

¿Volver a empezar?

Llevo tiempo sin actualizar mis entradas en este blog. Mi vida está desordenada, a pesar de tener ahora una chica que me arregla la casa, las abuelas de los niños que me ayudan y mi vuelta a la rutina gracias a la incorporación de Nena, veo que mi vida no puede seguir así. Lo reconozco, necesito ayuda profesional. Un psicólogo, o un psiquiatra. No puedo más. Mi vida es un desastre, todas las mañanas amanezco pensando en que no puedo seguir así y me acuesto vencida por la ansiedad. Sigo teniendo problemas con mi marido, he hablado con una buena amiga y su consejo me ha dado que pensar. Ella dice que lo mejor es que me separe, y en cierto modo es verdad. Soy joven, y aunque ahora mismo no estoy en mi mejor momento he sido una persona trabajadora, simpática y que ha sabido divertirse sin necesidad de meterse en problemas. Mi marido me amenaza muchas veces con el divorcio, al principio temía que lo dijera en serio, pero ahora es tan a diario el oirlo que ya me da igual, no le hago ni caso, me limito a decirle que sí y que si quiere le doy hasta la custodia de los peques... vamos, el cuento de Pedro y el lobo en versión doméstica. Estas vacaciones se me están haciendo eternas, veo que mis compañeras de trabajo se incorporan con una sonrisa de felicidad y relax que no les cabe en la cara, y yo estoy deseando que llegue el día 16 para ir a trabajar y perder de vista a mi marido. Hace unos días lo comenté con un compañero de trabajo y me decía (no es mala idea) que cogiera una libreta y apuntara, día a día las cosas que me iban molestando de mi marido, y que después dividiera una hoja por la mitad y en un lado pusiera las cosas que me gustan y en otra las que no... Esta sugerencia no es mala, idea, lo que pasa es que todas o casi todas las cosas buenas que veo en mi marido son de antes de nacer los niños, con lo que casi todas comienzan con "antes de que nacieran mis menditas... " y lo que sigue. ¿Cómo va a acabar esto? Personalmente no lo sé... y a veces no me importa