miércoles, 8 de febrero de 2012

¿Ballena o sirena?

Hace unos días navegando por la TDT descubrí un programa que me llamó la atención. Se llama “Ya no estoy gordo”, y trata de adolescentes que deciden dar un giro a su vida en el verano antes de ir a la universidad, bajando de peso. Es un programa que realmente motiva a los que, como yo, tenemos kilos de más, ya que demuestra cómo con voluntad, dieta y ejercicio puede superarse la obesidad. Los chicos y chicas que salen en el programa son gente con obesidad, chicos y chicas que han de bajar 30 kilos o más para ponerse en su peso ideal, sin caer en la delgadez, sino en el normopeso para su edad y estatura. Me llamó especialmente la atención el caso de un chico que, durante el verano perdió 33 kilos (de 145 kilos pasa a 112 en 90 días), y después del verano en los primeros meses de universidad llegó a perder 16 kilos más, con el consecuente aumento de autoestima y motivación para empezar su nueva vida como universitario. El programa comienza con la presentación que se hace el chico o chica de sí mismo, con sus motivos para decidirse a bajar de peso. Analiza los hábitos y las costumbres del chico, que recibe la ayuda de un entrenador personal que le controla la alimentación y el ejercicio. Al terminar este programa, cambiando de canal, encuentro en otra cadena un programa con similar argumento, pero que me revuelve las entrañas. Se titula “Novias a dieta”, y trata de chicas que, a pocos días o semanas de pasar por el altar se encuentran que el traje de sus sueños les queda “estrecho”  (entrecomillo lo de “estrecho, y paso a explicar por qué). El caso que veo, (y supongo que la mayor parte serán así) es el de una chica de 1,67 m, con un peso de 58 kilos. Según su “entrenadora” (una tía la mar de borde) está gorda, y eso no puede ser. La hacen meterse en el vestido (un corsé atado por la espalda, con lo que los lazos pueden ponerse más o menos fuertes) y la modista que la viste le aprieta las cintas hasta que le sale un “trasero” en la espalda, diciéndole, claro, que eso no puede ser. Al final del programa el locutor dice que la novia ha pasado de ser una chica rellenita a una preciosa novia en el traje de sus sueños. ¿Cómo pueden decirle a una persona cuyo índice de masa corporal es 20.4 que tiene que quedarse en 50 kg (IMC 17.9 =demasiado delgado) para entrar en un traje? ¿Cómo puede decir eso alguien que se hace llamar “entrenador”?  Así como puedo decir que el programa de la MTV me sorprendió gratamente y me hizo sentirme motivada a perder peso, el de Novias a Dieta me parece un programa muy perjudicial, que puede hacer que chicas que tienen un peso dentro de lo normal se vean gordas, y piensen que el ser guapa está relacionado con la delgadez. Los chicos y chicas de “Ya no estoy gordo” coinciden al acabar las dietas y el entrenamiento en que se sienten más ágiles, más seguros de sí mismos, más saludables, mientras el otro programa lo único que viene a demostrar es que para estar guapa tienes que quedarte como un churro. ¿Acaso el vestir una talla 40-42 es algo extraordinario? Pensaba que ya hace tiempo que habíamos acabado con el tópico de que para ser “normal” había que meterse en una talla 38, pero veo que no. Bueno, como dice por ahí un texto en Facebook, “prefiero ser ballena antes que sirena”

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