jueves, 3 de enero de 2013
Consumismo va, consumismo viene
En el ecuador de las fiesta navideñas, la rutina de todos los años se repite una y otra vez. Bombardeos de anuncios de perfumes, centros comerciales, juguetes, turrones, que empiezan en noviembre y se van incrementando en el tiempo hasta que llega un momento en el que hay más publicidad que programación. Películas que comienzan y acaban con un paisaje nevado y besos y abrazos por doquier. Luces en las calles, en los balcones, en las casas... MMS, SMS y mensajes por Whatsapp, Line, Viber y demás felicitándonos la Navidad, el Año Nuevo, los Reyes a ritmo de villancico y textos, unas veces sentimentales y otras tirando al cachondeo y al sarcasmo. Todos, el que más o el que menos se ve influido por esta rutina que a unos lleva a comprar regalos, a otros a comer los dulces y salados típicos de la época y a otros a aprovechar a escapar de la rutina para irse a latitudes más cálidas. Cada vez menos gente disfruta estas fiestas por lo que realmente significan: El nacimiento de Jesús. Nacimiento que, en realidad no fue tampoco en esta época y que los primeros cristianos señalaron para poder coincidir con la fiesta del nacimiento del Dios Sol de los romanos y que, posteriormente usarían para convertir a los pueblos paganos. El Nacimiento de Jesús, según las teorías más ajustadas a los textos bíblicos, sitúan la fecha entre Septiembre y Octubre, en cuya época sí es factible que los pastores estuvieran en pleno Jerusalen cuidando sus rebaños al aire libre y que, en pleno invierno sería imposible por el frío de la zona, al igual que los censos de población que se nombran en la Biblia y que en invierno hubieran sido complicados de hacer. En mi casa se ha vivido siempre la Navidad desde su significado católico, lo cual no significa que se hayan dejado de lado las tradiciones paganas. Espero poder inculcarles a mis hijos esta misma forma de vivir estas fiestas, y no solamente pensando en comprar, comprar y comprar... Total, ¿para qué? ¿para tener cosas que no necesitamos y presumir de ellas delante de gente que no apreciamos para que no nos hagan ningun caso? ¿Algún día nos daremos cuenta de que la mitad de las cosas que tenemos no las necesitamos?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario