martes, 26 de julio de 2011

Querer es poder

Unos meses antes de casarme, allá por el año 2005, mi suegra me dio una tarjetita con el teléfono de un amigo suyo que fue el que sacó las fotos de nuestra boda. Aún conservo esa tarjeta (no porque le tenga especial cariño a mi suegra ni al fotógrafo… algún día con ganas hablaré de ello) sino porque al otro lado de la tarjeta estaba escrita a mano una frase que me gusta leer: “Mi mente es poderosa. Cuando me marco un objetivo, yo lo consigo”. Esta frase se ha convertido con los años en la frase insignia de mi vida. Recuerdo que siendo jovencita yo, no recuerdo si aún iba al colegio o al instituto, mi mejor amiga era fan acérrima de N.K (No pongo el nombre completo). Todo su cuarto estaba forrado con posters, recortes, banderas y demás de N.K. Y tan frita me tenía que un día le dije: “tía, reza a ver si viene a dar un concierto aquí, aunque esto es el culo del mundo, pero quien sabe…” No  pasó un año y me llama histérica un día:

-         ¡¡¡Menda, Menda, Mendaaaaa tiiiiaaaaaaa!!!

Creí que le habia dado algo, porque ni hablar podía, llorando

-         Muchacha, tranquilízate, ¿¿que te pasa??
-         ¡¡¡Qué viene, tíiiaaa, que vieneeee!!!
-         ¿Quién, quien viene?
-         ¡¡¡¡¡¡¡¡QUE VIEEEEENEEEEEEE!!!!!!!!!!  ¡¡¡Corre, ven a mi casa!!!

Ya a estas alturas no sabía ni que decir

-         ¡¡Vale, dame 5 minutos y voy, respira, que te va a dar un patatús, que estás hiperventilando!!

Cuando llegué a su casa me la encontré sentada en el sillón, llorando pero con una cara de felicidad inmensa.

-         ¿Te acuerdas cuando me decías que rezara a ver si venía N.K.? ¡¡¡Pues viene, viene a dar un concierto!!!

Desde ese día, me di cuenta de que la fe mueve montañas.  Me imagino el montón de personas que se pondrían de acuerdo para rezar para que el N.K. viniera a dar un concierto, porque ni esta es tierra de conciertos ni nadie podía imaginar que fuera a ir a mi tierra a dar uno.  Años después mi Mendita mayor vino un día del cole con una cajita decorada por él. La cogía como si de un tesoro se tratara. Arriba tenía escrito


Después de pelear para que me la dejara abrir, encontré una especie de varita mágica hecha con cartulina y una cañita de refresco, y una tarjetita enrollada a modo de pergamino. Al abrirla se me abrieron los ojos como platos

¿Conoceis la sensación de leer o escuchar la frase adecuada en el momento justo, pero sin saber cómo ha llegado hasta ti? Es una sensación casi mística. Hemos tenido que buscarle un lugar privilegiado a la cajita de marras, porque el Mendita grande no quería soltarla ni a sol ni a sombra. La hemos puesto en el salón, al lado de los libros. Esta frase me cogió en un momento de mi vida muy duro y en el que no veía salida a mis problemas. Parece increible, pero esta frase me ayudó a levantar la cabeza, y cada día siento que estoy más y más cerca de las cosas que deseo. Nunca entenderé cómo esa frase me encontró a mi, pero lo que está claro es que la fe mueve montañas.

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