Hace unos días discutí con una amiga. Ella me decía que sólo puedes enamorarte una vez, y yo no estoy de acuerdo. Cierto es que, como el primer amor no hay ninguno, pero simplemente porque, por lo general, te suele coger muy joven y es de las experiencias más impactantes que tienes en la adolescencia-juventud. Ese ver a la persona que amas, ese cosquilleo en la barriga, esas mariposas en el estómago, ese acostarte pensando en la persona amada, y levantarte pensando en ella... la primera vez te marca mucho. y puede sentirse después varias veces. Lógicamente es mucho más impactante el primer enamoramiento,porque ya, por ser el primero, descubres esa ola de sensaciones, que cuando vuelves a sentir en posteriores ocasiones sabes que es amor. En un post anterior hablé de mi primer amor, aquel chico del instituto con el que no llegué a absolutamente nada, pero al que cada vez que veía por los pasillos, por la calle, en el gimnasio, en las excursiones me hacia sentir un nudo en la boca del estómago y un cosquilleo que me duraba rato y rato. Según mi amiga ese primer enamoramiento no se puede repetir, porque después puedes querer a otras personas, pero no de la misma forma. Es lógico. También uno madura, y así como el primer amor es más repentino, inesperado, ciego y la mayor parte de las veces físico, ya cuando vuelves a enamorarte buscas en esa persona características más profundas. Mi segundo amor fue un poco "virtual". Me enamoré de una voz, de unos gustos, de una persona a la que no veia físicamente (salvo un par de fotos enviadas por mail), sino con la que trataba por teléfono. Pero cada vez que el teléfono sonaba y veía el número, se me ponía en la boca del estómago la misma sensación que con aquel chico del instituto. Cuando la conocí en persona, tuve exactamente la misma sensación que cuando sonaba el teléfono, además de un subidón de adrenalina que me dejó paralizada... Ni para adelante, ni para atrás. No hablamos de nada. Nos saludamos con un beso en la mejilla, pero nos quedamos mirando el uno al otro como unos quinceañeros. Un amigo que estaba con nosotros bromeó:
- Joer, tantas veces que hablan por teléfono al día, y cuando se ven en persona ni se hablan
Y es cierto. Lo cierto es que sobraban las palabras. Y tampoco llegamos a nada. Hemos seguido hablando por teléfono muchas veces, nos hemos visto físicamente un par de veces más, pero se ha convertido en un amor platónico, que sé que nunca alcanzaré, pero siempre estará ahí. Varias veces tuvimos conversaciones de "besugos":
- Oye
- ¿te puedo decir una cosa?
- Sí, claro, dime
- Mmmmmmmm.....
- ¿perdon?
- Nada, nada, mejor no te digo nada
- No hombre, venga, dime
- Mmmmmmmmmmmmmm...
- ¿queeeeeeee...?
- Nada, nada, déjalo
Y así estuvimos un montón de años. Conocí a mi Jefe, y decidimos casarnos, y cuando se lo dije me preguntó:
- ¿Tú lo tienes claro?
- Sí, claro
- ¿Estás segura?
- Que siiiiiiii
- ¿Puedo decirte una cosa?
- Dimeeeeeeeee
- Mmmmmmmmmmmmm... Nada, déjalo
Muchas veces me pregunto qué habría pasado de haber hablado aquella primera vez que nos vimos físicamente las caras. ¿Qué habría ocurrido? Solo Dios lo sabe... Lo que tengo claro es que te puedes enamorar muchas veces, sólo tienes que reconocer las señales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario