domingo, 11 de septiembre de 2011

Un poquito de voluntad, por favor

Siempre he sido rellenita, nunca he sido una sílfide, de pequeña me vestía con tallas de jovencita, y de adolescente me vestía con las tallas pequeñas de señora. Siempre he tenido oscilaciones considerables de peso. Pero 2 partos me han dejado el cuerpo para el arrastre. En el primer embarazo subí 20 kg, de los que solté 10 a los pocos días de dar a luz. Peeero de esos 10 que perdí, recuperé 12 por la depre posparto. Justo antes de quedarme embarazada del segundo estaba en 5 kg menos que al dar a luz por primera vez. y en mi segundo embarazo gané sólo 6 kg, y con diabetes gestacional (posiblemente provocada por mi sobrepeso inicial). A los pocos días de dar a luz estaba en 76 kg, 11 kg menos que el último día de embarazo, la noche del parto. Atención, pregunta, ¿cuál era mi peso en cada momento? Parece un problema de esos que nos ponían de pequeños en el cole, una ecuación de primer grado en toda regla. Antes de casarme tenía voluntad para todo, incluido para seguir un régimen estricto (llegué a perder 30 kg en 8 meses, siempre bajo control médico, eso sí). Pero ahora, con un marido y dos niños soy incapaz de aguantar 2 días seguidos, la ansiedad me mata, y el tener galletas y dulces para el Menda mayor me tienta más que las manzanas o las zanahorias El médico me mandó un ansiolítico suave, pero de momento ni aún por esas he logrado controlarme. Tengo que encontrar esa voluntad que he perdido, ha llegado el momento de coger al toro por los cuernos. Posiblemente escriba más a menudo, ya que mientras escribo no como. Una de las técnicas que tengo para evitar las “chucherías” (nubes, galletas, etc) es colgar en el armario donde las tengo guardadas una foto horrorosa mía en la que tengo una cara de pan que tira de espaldas. Hoy me miro al espejo y a la cara de pan tengo que añadirle unas ojeras de vampiro y unas greñas de bruja, o sea, un adefesio en toda regla. Y quiero lograrlo antes de Navidad, para darle en las narices a más de un@, que se va a dar con un canto en los dientes. Y por supuesto,  quiero hacerlo por mis dos peques, porque ellos lo valen, y se merecen una madre fantástica. Si alguien me lee y quiere darme algún consejo, estaría muy  agradecida, a ver si logro controlar la fuerza de voluntad

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