Hoy he amanecido con la desagradable noticia de que mi compañera de trabajo, que está embarazada de 8 meses, se ha puesto mala y no puede venir a trabajar. La noticia me la da mi Jefe (a la sazón mi marido, pero voy a empezar a hablar con propiedad, en cada puesto cuando le toca) a las 8.30 de la mañana, sabiendo que tengo esta tarde consulta médica a las 18.30, una consulta que tengo pedida hace más de 4 meses, y que el viernes tengo otra consulta a las 12.30, y a esta última sí que no puedo faltar.
Desde que mi compañera me dio la noticia de su embarazo llevo diciéndole a mi Jefe que hagan una previsión de quién va a ocupar el puesto de mi compañera. Durante la baja mía ella no quiso que nadie ocupara mi puesto, prefería cobrar más y estar ella sola. Yo la comprendo, económicamente le viene bien. Pero a mi eso no me interesa. No es que el dinero no me haga falta, evidentemente no como del aire ni soy millonaria ni nada parecido, pero prefiero tener más tiempo para mis hijos que trabajar de sol a sol. Así que, habiendo como hay un montón de personal en la empresa, le digo a mi marido que prevean quién se va a poner conmigo en la oficina. Respuesta:
-Ya se verá...
Bueno. Vale. Mi compañera se pone hoy mala, y yo tengo médico. Le digo a mi marido que cancelo la de hoy para pedir otra pero que no puedo cancelar más, y que la consulta del viernes es sí o sí, no puedo faltar. Palabras de mi Jefe:
-Bueno, ya vemos a ver si de aqui al viernes ya está bien Nena.
¿Y si Nena se pone de parto? ¿Y si a Nena la ingresan? Esas son las 2 preguntas que le hago. Respuesta:
- Deja que llegue el viernes a ver qué pasa, igual está mejor y va a trabajar.
JODER. O igual está peor y la ingresan. O se pone de parto. O me muero yo. Siempre soy la última mona. Siempre me tengo que aguantar, cambiando mis consultas, supeditada a los problemas de otros. La pobre Nena bastante tiene con lo que tiene, no la culpo a ella en absoluto, lleva un embarazo que ni a mi peor enemigo se lo deseo, con lo que llevo todo el tiempo temblando, pensando en que le puedan dar la baja y verme sola. Pero sé que en la oficina principal hay 3 personas tocándose las narices. Y me tengo que fastidiar yo. Y esperar a ver qué pasa... cuando hace ya 5 meses estuve sugiriendo posibles soluciones a la futura baja. Pero en ese momento la respuesta fue:
-No me vuelvas loco, ya pensaré qué hacer
Ya pensaré, ya pensaré... ¿Cuándo? ¿Cuando Nena rompa aguas? De verdad... Encima hace un par de días volví a sugerir mis ideas y me dicen:
- Oye, pues no es mala idea... ¿cuándo se te ocurrió?
Vaaaya, ahora no es mala idea... Pero que a la altura que estamos ya hay que tomar decisiones. Que cualquier día rompemos aguas aquí mismo. Y ese día no podemos ir a la carrera haciendo "cualquier cosa". Estamos en una empresa seria, y las cosas no se hacen así, los problemas hay que prevenirlos, y más cuando ya sabemos de antemano que están ahí y que pueden presentarse en cualquier momento. Un accidente, una enfermedad, son cosas que a uno, por desgracia, le vienen de repente sin quererlo, pero un parto es algo que se sabe, que puede ocurrir a las 28 semanas o a las 41, pero se sabe que va a ocurrir, y hay que tenerlo previsto
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