Desde jovencita mi ilusión ha sido tener 3 niños. Al par de años de casados, decidimos ir a buscar el primero, y tardamos poquito en encontrarlo. Tuve un embarazo de película, y un parto fantástico, aunque lo dificil vino después, un montón de problemas con mi Jefe y su familia, y con mi familia. Aún asi yo enseguida estaba animada a ir a por el segundo. Fui a por el segundo y ¡ZAS! a la primera, un embarazo fabuloso y un parto de 40 minutos. Y yo aún me animaría a por más, pero existe un problema; El tercer hijo ya lo tengo, pero es demasiado mayor. Como he dicho en el post anterior mi marido sólo quería uno, con lo que el segundo le viene demasiado grande. Todo son quejas. A veces me dan ganas de pegarle un tortazo en toda la cara con la mano abierta (espero que no sea este post apología de la "violencia de género) y una buena patada en los webs... Si estan tranquilos, cada uno en su sitio jugando, se queja porque están despiertos. Si lloran, lógicamente se queja porque lloran. Si quieren que les leamos un cuento, porque quiere que les leamos. Si no quiere el mayor comer, porque no quiere comer... Vamos, la cosa es quejarse. Y casi todas las discusiones de este tipo acaban con un "¡¡Maldita la hora que te hice caso, tan empeñada que estabas en tener 2!! ¡¡Me has amargado la vida!!" Vamos a ver: tienes 2 niños sanos y enteros, el mayor prácticamente se ha criado solo, duerme desde el mes y medio, come absolutamente de todo y bien, es un niño alegre, travieso (como todos), no es celoso, es sociable y muy espabilado, y el pequeño de momento un poco latoso, pero coño, es un bebé, tiene 7 meses y medio. ¿Qué pretendes? Si hubieramos esperado para tener el segundo, probablemente a lo que hubiera pasado el tiempo que él quería ya o a mi se me habrían pasado las ganas, o viendo cómo es la vida con uno, se hubiera hecho una vasectomía a escondidas para no tener más. Realmente, el que a mi me hace perder la paciencia es mi marido, que no sabe llevar la paternidad. Muchas veces le digo que más le hubiera valido comprarse un perro, o mejor aún, un gato. Pero bueno, espero que poco a poco vaya entendiendo que esto de los niños es largo, y para toda la vida, y como dice un dicho popular: hijos criados, problemas doblados. Así que... pacienciajueves, 20 de octubre de 2011
Dios dame paciencia... porque si me das fuerza...
Desde jovencita mi ilusión ha sido tener 3 niños. Al par de años de casados, decidimos ir a buscar el primero, y tardamos poquito en encontrarlo. Tuve un embarazo de película, y un parto fantástico, aunque lo dificil vino después, un montón de problemas con mi Jefe y su familia, y con mi familia. Aún asi yo enseguida estaba animada a ir a por el segundo. Fui a por el segundo y ¡ZAS! a la primera, un embarazo fabuloso y un parto de 40 minutos. Y yo aún me animaría a por más, pero existe un problema; El tercer hijo ya lo tengo, pero es demasiado mayor. Como he dicho en el post anterior mi marido sólo quería uno, con lo que el segundo le viene demasiado grande. Todo son quejas. A veces me dan ganas de pegarle un tortazo en toda la cara con la mano abierta (espero que no sea este post apología de la "violencia de género) y una buena patada en los webs... Si estan tranquilos, cada uno en su sitio jugando, se queja porque están despiertos. Si lloran, lógicamente se queja porque lloran. Si quieren que les leamos un cuento, porque quiere que les leamos. Si no quiere el mayor comer, porque no quiere comer... Vamos, la cosa es quejarse. Y casi todas las discusiones de este tipo acaban con un "¡¡Maldita la hora que te hice caso, tan empeñada que estabas en tener 2!! ¡¡Me has amargado la vida!!" Vamos a ver: tienes 2 niños sanos y enteros, el mayor prácticamente se ha criado solo, duerme desde el mes y medio, come absolutamente de todo y bien, es un niño alegre, travieso (como todos), no es celoso, es sociable y muy espabilado, y el pequeño de momento un poco latoso, pero coño, es un bebé, tiene 7 meses y medio. ¿Qué pretendes? Si hubieramos esperado para tener el segundo, probablemente a lo que hubiera pasado el tiempo que él quería ya o a mi se me habrían pasado las ganas, o viendo cómo es la vida con uno, se hubiera hecho una vasectomía a escondidas para no tener más. Realmente, el que a mi me hace perder la paciencia es mi marido, que no sabe llevar la paternidad. Muchas veces le digo que más le hubiera valido comprarse un perro, o mejor aún, un gato. Pero bueno, espero que poco a poco vaya entendiendo que esto de los niños es largo, y para toda la vida, y como dice un dicho popular: hijos criados, problemas doblados. Así que... paciencia
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