Todos los viernes amanezco incómoda. Nauseas, dolor de estómago, mala gana... Y no, no estoy embarazada (por suerte o por desgracia). Mi malestar viene por otro lado: Mi Jefe. Pensar que el viernes por la noche empieza el fin de semana me pone mala. Van a ser dos días completos (con sus tres noches) en los que se supone que deberíamos estar solos los 4, mis Menditas, mi Jefe y yo. Pero se me cae la casa encima. Inconscientemente le comento a mi madre que no me encuentro bien, y ella no termina de entender que es por mi Jefe. Ella está deseando que no aparezcamos por su casa el fin de semana (comprensible, ya que todos los días están los peques ahí) y diciendo que el finde los aguante su padre. Pero no entiende que estoy más a gusto en su casa que en la mía, por varias razones:
- Mi Jefe no tiene paciencia con ninguno de los niños
- Mi casa está a tomar por saco de la civilización
- Los niños lo pasan mejor en casa de abuela (dicho por el mayor)
- Y más que ahora no recuerdo
De momento ha pasado el finde, pero se acerca un festivo, lo que me recuerda que va a ser otro día con mi Jefe y los peques. ¿Qué haremos? Ayyy...
No hay comentarios:
Publicar un comentario